Skip to Main Content

 
 
noComment

Íngrid Betancourt Ingrid Betancourt: “Para acceder a la concordia hay que renunciar al ego” 23/10 21:31 CET

entrevista

Una conferencia internacional bajo los auspicios de la Unión Europea para tratar el problema de los secuestrados colombianos. Es lo que propone Ingrid Betancourt, premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2008. Tras casi siete años en manos de las FARC, la ex candidata a la presidencia colombiana pide a los mandatarios de América Latina generosidad a la hora de abordar el problema de su país.

euronews: Ingrid Betancourt, premio Príncipe de Asturias a la Concordia. ¿A qué hay que renunciar para conseguir la concordia? Usted recientemente dijo que en la vida política había demasiado enfrentamiento y que no quería volver. ¿Es eso una renuncia? ¿Es una forma de doblegarse para conseguir una concordia?

Ingrid Betancourt: No, yo creo que simplemente una decisión personal de incomodidad frente a una manera de hacer las cosas, pero yo no he renunciado a la política en mayúsculas, digamos, he renunciado a una forma de hacer política que no me gusta. Me parece muy interesante su pregunta. Usted me preguntaba a qué había que renunciar para acceder a la concordia. Esa es una pregunta que me interesa mucho, porque creo que para acceder a la concordia hay que renunciar al ego. Yo creo que el ego tiene muchos matices; está el ego individual, pero también está el ego de las naciones. Creo que en la medida que nosotros podamos dejar de lado ese sentimiento de que siempre tenemos que guardar la faz, de que nunca podemos equivocarnos, de que siempre tenemos que estar en una situación de superioridad, si logramos tener mayor humildad, yo creo que logramos la concordia.

euronews: Recientemente estuvo en el Parlamento Europeo. Usted ahora es un símbolo, es como una embajadora de la libertad, y consiguió emocionar a los parlamentarios de la Cámara europea. Vimos una imagen de diputados y diputadas llorando, algo inusual, ¿Qué les dijo para conmoverlos hasta tal punto y qué consiguió usted del Parlamento Europeo? ¿Qué compromiso consiguió para ayudarla a usted con la liberación de los rehenes?

Ingrid Betancourt: Bueno, yo creo que fue un diálogo donde la emoción mía se transmitió. Ellos lloraron, pero yo estaba llorando antes. Y de alguna manera cuando uno trata de decir cosas que muchas veces le cuestan a uno mucho trabajo decir la gente se conecta con la emoción que uno tiene. Yo creo que eso fue lo que sucedió en el Parlamento, fue muy hermoso. Pero más que un compromiso de ellos lo que logré, yo creo, fue una reflexión sobre la importancia de América Latina. La necesidad de que en América Latina logremos recuperar nuestros espacios de paz. Que el problema colombiano es un problema del mundo entero, no es un problema de Colombia sólamente.

Yo quisiera pensar que en algún momento, bajo el paraguas de la comunidad europea, vamos a tener una conferencia internacional que hable del problema de Colombia, y sobre todo del problema de los secuestrados, de la libertad de los secuestrados colombianos. Cuando uno habla de ese tema inmediatamente habla de la paz en Colombia, son temas que van muy unidos.

Yo sí pienso que si los mandatarios de América Latina se unen a reflexionar, precisamente en un espíritu de concordia dejando de lado sus proios dolores y sus propios egos que todos los tenemos y es muy difícil deshacernos de ellos, pero si pudiéramos con generosidad mirar el problema de Colombia, yo creo que hay soluciones.

euronews: Después de más de seis años de ausencia involuntaria, retenida en la selva, ¿Cómo fue el rencuentro con América Latina? ¿Encontró que había cambiado algo estos años?

Ingrid Betancourt: Pienso que es un continente que ha dado un viraje hacia la izquierda, que hay que entenderlo no tanto porque cogió hacia la izquierda políticamente, sino porque le está dando prioridad al asunto humano, es decir, a la necesidad de solucionar los problemas sociales. La mayoría de los mandatarios elegidos democráticamente hoy en América Latina son mandatarios que se hacen elegir con esa bandera: solucionar el problema del pobre, del que está sufriendo, del que tiene hambre, del que no tiene empleo.

euronews: Quería preguntarle…es que me impresionó una frase que usted dijo, que pensaba que el diablo vivía en la selva. Y es estremecedor pensar que pueda existir ese mal absoluto.

Ingrid Betancourt: Yo diría que el diablo puede estar en cualquier lado, no tanto como mal, genérico, cósmico, partículas de o esencia de, yo creo que hay una personificación del mal, del diablo, de aquello que es anti-Dios, con muchas facetas, la soberbia, la maledicencia, malquerencia, el transformar las palabras y decirlas de otra manera para crear errores de comunicación. Lo que sucede en la selva es que el diablo es lo único que hay.

En el mundo hay otras fuerzas, pero en la selva en el contexto digamos de la vida de un secuestrado, la presencia de ese anti-Dios, de esa negación de la espiritualidad, de ese volver al hombre una pequeña cosita, una basura, un ser paegado a sus mezquindades, a sus egoísmos, a su pequeña crueldad, a su pequeña necesidad de humillar al otro, a sus pequeñeces, eso está en la selva.

euronews: Entonces durante esos años en los que usted estuvo secuestrada ¿entendió algo de lo que son las FARC, de lo que pretenden, lo que buscan o es locura ya?

Ingrid Betancourt: Yo tengo mucha claridad de lo que son las FARC, porque conviví, estuve en las entrañas de ese monstruo durante casi siete años. Sé perfectamente qué son las FARC, hay cosas buenas en las FARC, no todo es malo. Pero creo que el proyecto FARC es un proyecto equivocado.

Cuando yo estaba libre antes del secuestro tenía la opinión de que las FARC podían ser una opción para Colombia. Pensaba que era una respuesta a una cultura negativa en Colombia, a una cultura digamos de la corrupción, de la falta de sensibilidad social, y por lo tanto esa especie como de soberbia del que tiene poder y que no le importa pisar a cualquiera para llegar a su propio fin. Yo pensaba que las FARC de pronto tenían ideales que permitían presentar una alternativa a un modelo de construcción de sociedad que yo creo que en Colombia hay que reformar.

Lo que constato después de siete años de vida común con las FARC, digamos de matrimonio forzado, es que las FARC no son una alternativa a una sociedad con problemas, sino un subproducto de esa sociedad, con los mismos vicios, exactamente los mismos vicios, los mismos comportamientos, pero adicionalmente con cierto fanatismo, con una consideración de que son mesiánicos, los únicos que pueden dar una solución a Colombia, y todo eso me parece altamente peligroso.

Yo creo que las FARC han vivido precisamente en la selva, cerradas al mundo, oyéndose a sí mismas. Perdieron contacto con el mundo y al perder el contacto con el mundo no se dan cuenta de que el mundo cambió, de que Colombia no es la misma, de que hay cosas positivas en Colombia, y que ellos al contrario en vez de haberse transformado en algo mejor se transformaron en la caricatura mala de lo que no queremos en Colombia, entonces esa reflexión la tienen que hacer, y espero que haya rectificación.

euronews: ¿Ha conseguido usted después de descansar, de recuperar la libertad, restablecer su vida cotidiana como una persona normal con sus proyectos?

Ingrid Betancourt: Hay veces que es difícil, pero lo estoy tratando y tengo una inmensa felicidad que me habita aún en las dificultades que se pueden presentar en lo diario con algo de sentido del humor puede uno tirar hacia delante.

JavaScript es necesario para ver este vídeo